La investigación tiene antecedentes importantes como los estudios publicados en el British Medical Journal (BMJ) o el The Journal of the American Medical Association (Jama), los cuales habían determinado que las personas que caminan despacio tienen más riesgo de sufrir un infarto y otras enfermedades cardíacas.
La científica Erica Camargo y un grupo de investigadores seleccionaron a más de 2.400 hombres y mujeres, con un promedio de 62 años de edad, de los cuales 34 desarrollaron demencia y a otros 70 se les diagnosticó una enfermedad cerebrovascular.
Los investigadores señalaron que aquellos que caminaban más lentamente tenían un mayor riesgo de demencia. Asimismo, comprobaron que aquellos que tenían menos fuerza de agarre -midiendo la fuerza al cerrar el puño- mostraron más riesgo de enfermedad cerebrovascular.
«Aunque en las personas más mayores la fragilidad y un menor rendimiento físico han estado asociados con un mayor riesgo de demencia, hasta ahora no estábamos seguros del impacto que tenían estos factores en las personas de mediana edad», según ha reconocido esta experta. Con información de ABC
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